Lanzarote ofrece un extraordinario escenario donde practicar los más variados deportes y disfrutar de tu tiempo libre en estrecho contacto con la naturaleza.
Lanzarote es un auténtico paraíso para los amantes del mar y de la práctica de actividades vinculadas a él. La temperatura del agua (entre los 18 grados de invierno y los 22 del resto del año), las infraestructuras portuarias deportivas y las óptimas condiciones de mar y viento son características favorables realizar cualquier deportes náuticos.
Rodeada de mar por los cuatro costados y mecida por el viento, es lógico que aquí los deportes que mezclan esos dos elementos, agua y aire, sean los reyes.
Es el paraíso europeo del
surf, de hecho a Lanzarote lo llaman el Hawaii de Europa, playas casi vírgenes y rocas volcánicas que forman olas impresionantes.
Lanzarote, mecida por los vientos alisios, vientos del nordeste que son constantes y regulares, es también uno de los mejores sitios en todo el mundo para practicar
windsurf.
Son muchos también los que consideran Lanzarote una de las mejores zonas de Europa para hacer
submarinismo, aquí la visibilidad del Atlántico es como la del Caribe, y a veces se puede ver a una distancia de hasta 30 metros
Lanzarote también posee otros recursos naturales que convierten a la isla en un enclave idóneo para disfrutar de un amplio abanico de;
actividades en la naturaleza.
El viento que sopla en Lanzarote permite observar la isla a vista de pájaro agarrado a las alas de un
ala delta. Los mejores lugares para despegar son las colinas que rodean Macher y los acantilados de
Famara y Orzola.
En
bicicleta puedes recorrerte toda la isla. Te recomendamos una ruta en el Norte (la subida a la Presa de la Mola y la bajada por el Barranco de las Angustias en dirección a Haría) y otra en el sur (el
Parque de los Ajaches).
Lanzarote cuenta con un Plan de
Senderos del cual forman parte medio centenar de itinerarios diversos. Su recorrido aproxima al paseante a los valores naturales y culturales de la isla.
Gracias a una costosa transformación del terreno con mucha agua y utilizando complejas técnicas de irrigación se ha conseguido levantar un campo de
golf de18 hoyos espectacular, en medio de una corriente de lava con calles entre palmeras y cactus, duros roughs de rocas volcánicas (cuando cae la bola puede botar en cualquier dirección) y bunkers de arena negra. Magníficas vistas sobre el Atlántico. Los mares de lava y el paisaje agrario aportan valores
florísticos y faunísticos de primer orden, así como
espacios protegidos de una gran calidad natural y ambiental.